Profiel van LucíaLucíaFoto'sWeblogLijstenMeer ![]() | Help |
|
20 november Los veintitantosSÍNDROME DE LOS VEINTITANTOS Le llaman la "crisis del cuarto de vida". Te empiezas a sentir inseguro y te preguntas dónde estarás en un año o dos, pero luego te asustas al darte cuenta que apenas sabes donde estás ahora. Te empiezas a dar cuenta de que hay un montón de cosas sobre ti mismo de las que no sabías y que quizás no te gusten. Te empiezas a dar cuenta de que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudio, pareja, etc... Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato. Las multitudes ya no son "tan divertidas"... hasta a veces te incomodan. Y extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos, otros no eran tan especiales después de todo. Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti. Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor. Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal. O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor. Pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida. Atraviesas por las mismas emociones y preguntas una y otra vez, y hablas con tus amigos sobre los mismos temas porque no terminas de tomar una decisión. Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido. Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo. Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo. O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo. Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no. Tus opiniones se vuelven más fuertes. Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es. A veces te sientes genial e invencible, y otras... solo, con miedo y confundido. De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando. Te preocupas por el futuro, préstamos, dinero... y por hacer una vida para ti. Y mientras ganar la carrera sería grandioso, ahora tan solo quisieras estar compitiendo en ella. Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello. Todos nosotros tenemos "veintitantos" y nos gustaría volver a los 15-16 algunas veces. Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza... pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos... Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro. Parece que fue ayer que teníamos 16... ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!??? HAGAMOS VALER NUESTRO TIEMPO... QUE NO SE NOS PASE! La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento... 19 november Tercera vuelta... metiendo la quintaHeyyyy!!!!! Un montón de tiempo sin parrafear de las aventuras y desventuras pre-MIR. Bueno, en CTO nos dieron una semanilla de vacaciones (la primera de noviembre para ser más exactos) y había que aprovecharla. Y todo comenzó en domingo, como tiene que ser. Rafa y sus chicas una vez más en busca de aventuras!!!. Tres días en una casa rural, en Huergas de Gordón (León), todo tranquileo, cocinillas, anecdotarios, cotilleos y muuuxa risa, que nos hacía falta. Un tiempo estupendo, un sol radiante... ¡y las vacas! Mario se unió al grupo, y empezó la fiesta!!. Los paisajes de cuento, la gente superamable, perros amarillos, Vicky Alonso en acción...
Después de la obligada visita al pueblo, ese jueves encaminé mis pasos a Madrid, una vez más. La pena fue tooooda el agua que cayó, que los madrileños seguro que lo agradecen por aquello de la sequía, pero eché de menos el sol de la montaña, como eché de menos algún que otro café capitalino. En fin, una nueva visita a Madrid, y una nueva ronda de compras!!! Después de la ya típica ronda a Príncipe Pío, Marta me descubrió Fuencarral... ¡y me encanta! Tampoco es que arrasara Madrid, pero acabé sintiéndome un poco pretty woman con mis bolsas y mi café caliente camino del metro; sólo un poco pretty woman, porque a mi las compras no me lucen como a mi hermana, pero una no se siente Julia Roberts tooodos los días, no?. El resto del tiempo con Cris y Nacho, Laura y Alberto, y Julianne, una amiga alemana de Laura; el sábado cenamos en un sitio estupendo, aunque hasta las chicas nos quedamos con ganas de más tarta de queso!!! Jajaja, a veces a la alta cocina le falta algo de cantidad, ¿qué opinais, chicos?. Y la lluvia que no paraba de caer. Eso sí, la próxima vez... ¡quiero bailar!. Y la lluvia dejó de caer... cuando ya volvía a casa ¡menuda rabia! Volver a casa significaba... la tercera vuelta.
Básicamente es volver a estudiar o repasar, o como lo quieran ver, pero en la mitad de tiempo. Y nuestro comienzo no fue suave... ¡Cardio y Neumo!. Los nervios afloran y el estrés empieza a hacer estragos, te vuelves hipersensible a todo, a lo bueno y a lo malo, no duermes... mi nueva receta antiestrés es el gimnasio ¡gracias María! Ahora ya hemos pasado Otorrino e Infecciosas, y de esta última hay, ¡cómo no! momentos para el recuerdo, desde el grupo 2 (ahora estamos divididos en tres grupos):
-El VIH tiene lo suyo y lo del común de los mortales; En todo el mundo una anemia microcítica e hipocroma es por ferropenia: en el Norte y en el Sur, en los altos y en los guapos, en los guapos y en los feos... (¡momento cocacola!)
-Y si además me dan uno que cubra el enterococo, doy palmas con las orejas (hablando de cómo contestar preguntas sobre neumonía en el examen MIR; hombre, siempre está bien que te den la respuesta que a tí te gusta, no?)
-Vamos, peor que fumar en una maternidad (Clarito, hay tratamientos mejores que otros)
-Los parásitos... es un mundo tenebroso; los nematodos llevan una vida tremendamente vulgar; lo importante es saberse algún nematodo que se salga de la vulgaridad (¿esos salen en las revistas del corazón?)
La verdad es que la clase fue corta, pero intensa.
Estos meses no van a ser fáciles, se acerca el examen, los nervios, sientes que todo se te olvida, te preguntas si haces lo correcto... pero son ya unos cuantos meses trabajando, no vas a dejarlo ahora, cuando estás cada vez más cerca... pero son ya unos cuantos meses, y pasaste por tus 24 años de puntillas, sin casi enterarte, con la de cosas que se pueden hacer a los 24, la gente a la que has conocido, las Navidades que no disfrutarás, las fiestas que perdiste, las excursiones, los cafés, empezar a trabajar... ¡Eh, aún tengo 24 años, y los seguiré teniendo después del examen! Dos meses con la quinta metida... ¡a por ello!
Mucho ánimo a todos 14 november Reflexiones de un pediatra desde NígerEncontré en mi buzón este correo hace unos cuantos días, pero con el principio de la tercera vuelta me olvidé de él. La medicina no siempre es como la pintan House o Vilches, ni siquiera se parece a lo qaue nos pintaron en la Facultad.
Ya refresca por las noches, más bien de madrugada. En esa porción de oscuridad en que dudo sí lo soñado es cierto, realidad o simplemente sueños. Y recuerdo mis sueños y me hago la propuesta de cumplirlos en cuanto pueda. Al precio que sea. Porque lo soñado ha sido un barco en el que he escapado, he navegado lejos. Pero ya despierto, sé que la temperatura ha bajado de veintisiete grados. Que para mí ha sido agradable. Pero para los niños mal nutridos con los que trabajo, ha sido causa de muerte por hipotermia. Y pienso si al llegar, como cada mañana al hospital, seguirán estando los mismos que dejé ayer. Pero nunca es así. Cada día la primera noticia es la desaparición de uno o dos durante la noche. También desaparecen durante el día. Cuando llegan en condiciones en las que poco puedo hacer. Pero durante el día es diferente porque puedo o creo que puedo luchar. Y lucho por salvar esa vida. Por intentar que ese ser pueda seguir soñando, igual que yo, igual que tú. Y cuando lucho, la angustia es diferente. Aunque ni más ni menos. Diferente. La muerte es la misma. Por malaria, meningitis o fiebre tifoidea... la muerte es la misma. A menudo no sé dónde mirar, a quien mirar. Las madres lloran y mi mirada se pierde. Acabo mirándome a mí mismo. Intentando pensar si lo podía haber hecho de otro modo. Acabo mirando a mis compañeros, como pidiéndoles explicaciones que tampoco ellos tienen. Miro al suelo y solo encuentro insectos. Miro al cielo y exijo que alguien pare el mundo. Lo destruya y lo vuelva a crear. Y luego bajo la mirada y vuelvo a mirar a la madre que llora, y llorando se aleja con el cadáver en brazos. Rodeado en una tela de colores. Se distancia sola, no acompañada por nadie más que su hijo muerto. En sus brazos. Ya no va a su espalda. Ya no se mueve. Permanece rígido y firme. Ya no sufre la sed, ni la enfermedad. Y necesito fuerzas para levantar mis ojos, y ponerlos de nuevo sobre otro niño que todavía respira. Que debe de seguir respirando. Porque es su derecho a vivir, a soñar. El día pasa muy rápido, más que la noche. Debe ser mejor así... Y oscurece sin darme cuenta. Una ducha antes de acostarme, me suele animar. Me devuelve a un estado de mayor tranquilidad. De calma, al pensar en todos aquellos niños que hoy he visto salir de nuestro hospital. En todos aquellos que entraron enfermos, desnutridos... y que hoy corrían, saltaban, respiraban, soñaban... y ello me permite conciliar el sueño. Menos mal. Y al dormir, vuelvo con mis seres amados durante instantes. Hasta que la temperatura vuelve a bajar y me despierta. Me tapo con la sábana y pienso, que cada día está refrescando más... que mañana habrá que seguir luchando. Xavi, Níger 2006. (Nota: Xavi Casero se encuentra en el proyecto de desnutrición infantil de Médicos sin Fronteras en Madoua --Níger--). |
|
|